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Segundo aniversario Un Puente desde Puerto Padre

Hace DOS años hoy, fue el lanzamiento de Un Puente desde Puerto Padre;  desde el principio me propuse ser la ventana de la comunidad puertopadrense y llegamos a este aniversario con muchas satisfacciones:
-Somos una comunidad virtual  con cerca de 3000 amigos en la red social Facebook. Hasta este minuto nuestro blog tuvo cerca de 80 000 visitas. Hemos logrado que otros puenteros por el mundo hagan suyas y publiquen en nuestras páginas, y la más importante: hemos llevado el abrazo de una orilla a la otra, en cada lugar donde se encuentra un hijo de esta tierra.
Dar las gracias, a mi buen amigo, Juan Carlos Cuba Marchán, a quien llamo, hermano, el arquitecto del Puente, desde España,  que siempre está ahí, presto al llamado, porque no puede encontrar a nadie mejor en aquel diciembre 2013 para comentarle mi idea y hacerla realidad.
Desde hace algún tiempo Un Puente desde Puerto Padre, puede mostrarle mejores imágenes y eso se lo debemos, en este segundo año, a mi familia en Orlando, Florida, a la Jaen-Reyes-Panizo, Alfredo, Dorisley y Yénifer, filantrópicos, amantes de la vida y de las mejores expresiones humanas.
Agradecer a personas como Luisa Céspedes, Tony López Hernández, Carmen Mestre, Marbelis Pérez, quienes desandan el Puente desde aquella primera salida.
El abrazo  también para aquellos que se sumaron después y hacen de esta página parte de sus primeras acciones en cada jornada, en especial a los que dando muestras de total apoyo hacen un comentario o dan un like a cada publicación, convirtiéndose así en motivo de inspiración para Un Puente desde Puerto Padre.
Puentera, puentero: como aquel 16 de diciembre de 2013, te ofrezco este puente donde quiera que estés, tómalo en ambas direcciones si amas a Puerto Padre, si es el sitio al que siempre quieres volver aunque sea desde la distancia, si puedes escuchar la opinión ajena con asertividad y estás dispuesto a ofrecer tu palabra para que sea voz. Realidades de Puerto Padre, desde Puerto Padre, en este blog, porque si Puerto Padre nos falta, sería como si nos faltara el mar que nos acompaña desde siempre.
¡Espero celebremos muchos  aniversarios juntos!.

En nuestro primer aniversario alguien nos regaló, a su decir, “una vieja historia”, que ha sido otro manantial de energía para seguir adelante con este proyecto y quiero compartirla con todos.

No hace mucho tiempo, dos hermanos que vivían en granjas adyacentes cayeron en un conflicto. Este fue el primer conflicto serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro a hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma continua. Esta larga y beneficiosa colaboración terminó repentinamente. Comenzó con un pequeño malentendido y fue creciendo hasta llegar a ser una diferencia mayor entre ellos, hasta que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.

Una mañana alguien llamó a la puerta de Luis. Al abrir la puerta, encontró a un hombre con herramientas de carpintero.

"Estoy buscando trabajo por unos días", dijo el extraño, "quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda ser de ayuda en eso".

"Sí", dijo el mayor de los hermanos, "tengo un trabajo para usted. Mire al otro lado del arroyo aquella granja, ahí vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros y él tomó su bulldozer y desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros. Bueno, él pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor. ¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca, una cerca de dos metros de alto, no quiero verlo nunca más."

El carpintero le dijo: "Creo que comprendo la situación. Muéstreme donde están los clavos y la pala para hacer los hoyos de los postes y le entregaré un trabajo que lo dejará satisfecho."

El hermano mayor le ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo. El carpintero trabajó duro todo el día midiendo, cortando, clavando. Cerca del ocaso, cuando el granjero regresó, el carpintero justo había terminado su trabajo.

El granjero quedó con los ojos completamente abiertos, su quijada cayó. ¡No había ninguna cerca de dos metros!!! En su lugar había un puente, ¡un puente que unía las dos granjas a través del arroyo!! Era una fina pieza de arte, con todo y pasamanos.

En ese momento, su vecino, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano le dijo: "Eres un gran tipo, ¡mira que construir este hermoso puente después de lo que he hecho y dicho!!".

Estaban en su reconciliación los dos hermanos, cuando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas.

"No, espera!", le dijo el hermano mayor. "Quédate unos cuantos días. Tengo muchos proyectos para ti , le dijo el hermano mayor al carpintero.

"Me gustaría quedarme", respondió el carpintero, "pero tengo muchos puentes por construir".

Gracias Jose y Juan C por ser tan expertos carpinteros.....


¡Gracias, a todos ustedes: Puenteras y Puenteros, espero que celebremos muchos aniversarios juntos!


 




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